Cómo manejar su carrera | Reseña
Hace poco un muy exitoso CEO me decía: “yo no trabajo en empresas, yo trabajo en oportunidades”. Esta es la afirmación típica de una persona que ve su posibilidad de inserción laboral desde la propia autonomía, que no busca una empresa de la cual “depender” sino un proyecto al cual aportar.
Hasta no hace mucho, era posible soñar con una carrera en una sola empresa y para toda la vida; cambiar de trabajo era visto más como un fracaso que como un progreso. Ya no más.
Ninguna empresa puede garantizar empleo de por vida, porque el conocimiento y las competencias se han convertido en el corazón de los negocios y nadie puede saber qué conocimientos y qué competencias requerirá mañana. Nadie puede prometer empleo de por vida sin mentir.
Esto significa, en términos prácticos, que si uno necesita un empleo de por vida, sea o no en una misma empresa, deberá manejar su carrera.
Antes, lo mejor que se podía hacer era dejar la carrera en manos de la empresa, “ellos” sabían mejor que nadie qué era lo que querían de uno. Ya no más.
Cada uno de nosotros, si pretende vivir de su trabajo, es dueño de un capital que son sus propias competencias y sus propias habilidades. Ese capital está en constante peligro de devaluación. Todo el tiempo. Porque todo lo que hoy sirve y se paga puede ser que mañana no le sirva a nadie y nadie lo quiera pagar. Por eso, manejar la propia carrera es el arte de crearnos condiciones de aprendizaje que nos mantengan elegibles que hagan que siempre podamos pensar que si no estuviéramos trabajando en esto podríamos estar haciéndolo en otra cosa o en otra parte.
Antes era posible desentenderse de la propia capacitación y el propio desarrollo profesional, trabajar en una buena empresa era suficiente para saber todo lo que se debía saber, en esa organización o en cualquier otra. Ya no más.
La obsolescencia del conocimiento hace que las profesiones, los oficios y las habilidades que hasta ayer eran requeridas y cotizadas hoy no signifiquen nada. Creer que otros pueden manejar la vida, el futuro y la experiencia de uno mismo es un error que siempre se ha pagado caro. Y hoy más caro que nunca.
Antes, cuidar un empleo era simplemente cumplir órdenes. Ya no más.
Estamos frente a una nueva relación con nuestro propio trabajo, cada uno es responsable de su propia carrera, de su propia experiencia y de su propio aprendizaje. Aun quien está en relación de “dependencia” con una empresa, más vale que vea esa “dependencia” como contractual y no como psicológica, que se piense a sí mismo no como una persona que tiene un empleo sino como un profesional que tiene un único cliente, al que tiene que cuidar, por supuesto, pero desde su profesionalidad.
Si yo contrato un profesional para que me resuelva un problema, él o ella escuchará necesidades (eso espero), pero sin duda no hará lo que yo quiera sino lo que deba. Alguien podría decir que eso es peligroso si uno quiere conservar su empleo. De acuerdo, pero puede que sea más peligroso hacer lo que le piden y solamente eso.
Si la empresa en la que usted trabaja espera que su gente cumpla órdenes y solamente eso, tal vez esa empresa no tenga mucho futuro; si su jefe espera que su gente cumpla órdenes y solamente eso, tal vez sea su jefe quien no tenga mucho futuro. Tal vez, por ahora, usted no tenga más remedio que limitarse a cumplir órdenes y solamente eso, vea lo que hace, pero maneje su carrera y asegúrese de poder elegir otro lugar lo más pronto posible…
Este nuevo libro de Martha Alles es una importante oportunidad para encarar en forma consciente y sistemática el management de su propia carrera. Tal vez sea interesante leerlo desde esa misma actitud de hacerse dueño del propio destino y verlo como una buena herramienta al servicio de un buen proyecto.
Mucha suerte.
Ernesto Gore
Apéndice capítulo 4: Del Desarrollo de carrera a cargo de las empresas al autodesarrollo.
La carrera laboral es un concepto diferente para cada persona, no necesariamente debe incluir el éxito y no necesariamente debe ser hacia arriba. Es común pensar que carrera es sólo para arriba, y ello es un error, la más moderna concepción de carrera incluye la profundización en la posición, los desplazamientos laterales y en ocasiones los descendentes.
En muchas compañías se considera dentro de la carrera la posibilidad de expandir la misma y esto se denomina técnicamente enriquecimiento o expansión. No obstante es muy difícil que la gente abandone la idea de carrera sólo hacia arriba.
Carrera es parte de una carrera mayor que es la vida. Dónde, cómo, cuándo en mi propia vida, la parte laboral es una parte de la carrera total que es la vida. Deberé conocer por lo tanto cuáles son mis intereses y así programar mi carrera laboral.
Un nuevo enfoque sobre carrera incluye todas las posibilidades, aún un eventual descenso de posición. En una multinacional de consumo masivo un Gerente de Operaciones con un muy buen perfil para C.E.O. (executive chief officer) como parte de su entrenamiento fue “promovido” dos niveles más abajo a la posición de Gerente de Producto para desde el área comercial ascender a la máxima posición. No conocemos aún el desenlace porque esa es una situación actual. El individuo aceptó el desafío y está jugando su partido.
En culturas sajonas se prevé el posible descenso dentro de la carrera y no necesariamente como un camino a la cumbre. Esto puede ser un alivio para aquellos que realmente prefieran una vida más tranquila frente a la presión extrema que ejercen las organizaciones a todos aquellos que desean hacer carrera, entendiendo por carrera llegar a la máxima posición posible. Cuando la carrera deriva en descendente esto se denomina realineamiento.
Los caminos para hacer carrera pueden diferir según las personas consultadas pero sí podemos definir factores concurrentes en las mismas y ellos son importantes para su análisis porque conocerlos puede ser una guía para todo aquel que desee planificar su propia carrera.
En realidad existen tantos modelos de carrera como personas, no existe un único modelo de carrera
Por lo tanto, si bien analizaremos fundamentalmente el planeamiento de carrera ascendente, tengamos en cuenta que las otras opciones no sólo son posibles sino por lo contrario, en muchos casos, son convenientes.
Las compañías tienen en cuenta al confeccionar los planes de carrera ciertos factores cuyo conocimiento previo, de algún modo, permite influir sobre los acontecimientos. A veces sí y otras no.
Cómo es posible influir? Con actitudes conscientes, asumidas y practicadas por nosotros mismos, como puede ser mantener nuestras competencias actualizadas, y con actitudes personales, por ejemplo frente a la disponibilidad para viajes o movilidad geográfica.
En la mayoría de los casos nosotros podemos modificar características personales de modo de aumentar nuestras posibilidades de realizar la carrera que deseamos.
¿Usted piensa que este planteo es omnipotente? No. Cada uno de nosotros puede y debe, en mi opinión, planear su carrera del modo descripto en el primer párrafo: ascendente, lateral y en ocasiones, descendente. Todas las opciones son buenas si son las deseadas.
Por lo tanto nosotros -como individuos- somos responsables de nuestras acciones, de nuestras carreras y de qué queremos hacer con ellas realmente.
Para el autodesarrollo hace falta visión, conocer cuál es su propio escenario, no el que puede dar la empresa, hace falta madurez personal, claridad hacia donde vamos y firmeza para lograrlo.
Usted no puede -y no debe- sentarse a esperar que la organización le “arme” la carrera. Cada uno debe activamente ser su autor. Este nuevo concepto se agrega al hecho de que en los ‘90 las personas ya no hacen más su carrera en una sola compañía sino que por el contrario se estima que pasan por cinco/seis empresas en la vida laboral.
Las empresas y sus líderes deben ser facilitadores de las carreras del personal, no sus artífices. Si este es el enfoque moderno en materia de carreras, este es su momento de poner manos a la obra.
¿Qué puede hacer usted por su propia carrera? Un primer enfoque puede ser analizar los distintos items relevados y compararlos con sus propias capacidades e intereses.
Hay cosas que parecen obvias pero en ocasiones no lo son tanto. La capacitación por ejemplo, no es un concepto literal. Muchos consideran la capacitación solamente cuando es formal, una carrera universitaria o un curso o en el mejor de los casos un posgrado. Y desde ya eso es capacitación, pero en realidad el concepto es mucho más amplio. Porque además de los cursos un individuo debe capacitarse en forma constante con lecturas y con su propio trabajo.
No sólo la capacitación dirigida mi empresa me mandó a un curso de... sino totalmente proactiva, partiendo de uno mismo el requerimiento y la iniciativa.
Siguiendo con la propia iniciativa, muchas compañías tienen entre sus políticas la posibilidad que sus empleados se autopostulen para búsquedas internas que las mismas empresas publicitan en carteleras u otros medios. Cuando este existe, constituye otra manera de dirigir su carrera según sus propios intereses.
Y por último se construye una carrera con compromiso, trabajo y amplitud de miras. Las oportunidades existen y en ocasiones no se sabe como verlas. Muchos ejecutivos -no sólo los más seniors, también encontramos este fenómeno entre los jóvenes- tienen esquemas cerrados sobre ciertos aspectos. Eso es un verdadero punto en contra, ser flexible es quizá el mejor consejo que se le puede dar a cualquier persona al filo del tercer milenio.
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